23 sept. 2010

Capítulo 60


Cuando llegamos bajamos al sótano del cual yo desconocía su existencia. Estaba oscuro y olía a humedad.
-¿Podéis encender la luz?- Estaba segura que me iba a chocar contra algo.
-Búscala- respondió Jake de una forma muy seca.
-En serio, que me voy a chocar contra algo.
-Es parte del entrenamiento- esta vez sonó borde.
-Pues si me rompo la cabeza por tu estúpido entrenamiento vas a tener un problema bastaante gordo- conteste enfadada. Oí una risa que identifiqué como la de Tyler y a continuación un fuerte golpe. -¿Estáis bien?
-Si -respondieron los dos a la vez y volví a oír la risa de Tyler.
-¡Cállate!- le ordenó Jake.
-Tú no me das órdenes.
-Chicos, creo que es mejor que os calméis...- dije mientras intentaba encender la luz.
-¡Qué busques la luz!- Dijo Jake.
-¿Sabes quien va a buscar la maldita luz? Tu padre, tú a mi ni me das órdenes y menos de esa forma- y empecé a ir hacia la escalera por la que había bajado. Mientras seguía mi camino no me di cuenta y me choqué contra la pared.- ¡Joder!- Me hice mucho daño, es mas creía que me estaba sangrando la nariz, pero no era seguro. Estuve un rato quieta para pensar hacia donde ir, cuando lo supe fui hacia allí.
Mientras iba en busca de la escalera, oía ruidos que estaban haciendo los dos hermanos, seguro que Jake estaba pegando o intentándolo a Tyler. Por fin encontré las escaleras, subí y pensé que junto a la puerta es donde suelen estar los interruptores de la luz, y acerté, la encendí y grité- ¡Ya tienes tu maldita luz! ¿Contento?- Y di un portazo.
Una vez arriba fui corriendo al baño para ver como tenía la nariz. No soy una experta, pero parecía que me la había roto. Lo que me faltaba..... No pensaba llamar a ninguno de los hermanos para que me ayudaran a colocármela..... ¿A quién podía llamar? Alberto.
-¿Alberto?
-Si soy yo, ¿qué pasa Eva?
-Nada grave... ¿cómo me puedo colocar la nariz?
-¡¿Qué?! ¿Qué te ha pasado? ¿Dónde estas? ¿Quién te lo ha hecho?
-Tranquilo, estoy en casa- mentí- es que... es que me he dado contra la pared sin querer y me parece que me la he roto.
-Espera que voy para tu casa.
-¡No! No, no vengas, quiero saber como hacerlo, dímelo, venga que me duele un poco ¿sabes?- La verdad es que me dolía bastante.
-Dime la verdad, no estas en casa ¿no?
-¿Se nota mucho?
-No hasta que has dicho que no fuera, ¿dónde estas?
-En casa de Jake
-¿En casa de Jake? ¿Te lo ha hecho él? Voy ahora mismo para allí.
-Alberto, tranquilo, no ha sido él, me comido una pared yo solita.
-¿Por qué no se lo pides a él?
-Porque....porque hemos discutido, por eso. Venga dímelo que no te cuesta nada.
Después del interrogatorio, me dijo al fin como colocarme la nariz, le hice caso y puff que dolor, pero me puse hielo y se me quitó un poco el dolor. Me senté en el sillón y me puse a ver la tele.
Al cabo de un rato apareció Jake.
-El entrenamiento es abajo.
-Vale- dije sentada en el sillón- está bien saberlo.
-Por si no lo has pillado te estoy diciendo que bajes- se estaba volviendo a poner borde.
-Si que lo he pillado, creo que el que no lo ha pillado has sido tu, no voy a bajar.- A ser borde podía jugar yo también.
-Te lo estoy pidiendo amablemente.- Me reí.
-Si, si muy amablemente, ya lo veo.
-Tu lo has querido- se acercó a mí y me cogió en brazos
-¿Qué haces? ¡Bájame ahora mismo Jake!- empecé a removerme para que me soltara pero lo único que conseguí fue que me cogiera como un saco de patatas, ¿lo bueno de eso? Me pude desahogar dándole puñetazos y patadas. Cuando llegamos abajo vi un sótano enorme, con el suelo acolchado, había dos sacos de boxeo colgados del techo uno junto a otro y en el lado donde estaba la puerta estaba lleno de armarios. Jake me soltó.
-50 abdominales.
-¡50! ¿Me has traído aquí para decirme esto? Ni hablar- me fui hacia la puerta. Pero Tyler me agarró.
-Venga, que yo te ayudo- dijo.
-Si eso, que él te ayuda- se burló Jake.
-No los voy a hacer.
-Si que los vas a hacer- contestó Jake.
-Que no, no me puedes obligar.- Soltó una carcajada
-Si que puedo, no me obligues a hacerlo tu.
-No va a hacer falta, me voy- y me fui corriendo hacia la puerta. Conseguí salir del sótano, pero cuando llegué a la puerta para salir a la calle, ahí estaba Jake.
-¿Supervelocidad?- Me reí- déjame pasar por favor.
-No, vuelve abajo.- Al ver que no me movía añadió- ¡Ya!
-Te vuelvo a repetir, tu a mi no me das órdenes. Quítate de la puerta.
-Pues da la casualidad de que estas en mi casa y te estoy entrenando yo, a si que cumples todas las órdenes que yo te diga.
-Mira, ese ya no va a ser el problema. Quítate o te quito- no se movió por lo que procedí a quitarle o intentarlo.
-¿Qué haces?
-Quitarte de la puerta- pero como no podía con él, me fui al salón para saltar por la ventana. Abrí la ventana y salté. De pronto una mano me agarró y tiró de mí.
-Te llevo- dijo Tyler.
-¿Qué le pasa a tu hermano?- Pregunté mientras iba hacia el coche.
-No lo se, hay veces que se le cruzan los cables y se pone así. Lo raro es que no se ha transformado.... de todas formas, tú tampoco has ayudado para que se calmara.
-Claro, si te parece le agradezco que me haya roto la nariz ¿no?- Me miró a la cara de una forma automática.
-A si que, la sangre que olí, era la tuya..... ¿Estas bien?
-Si, era mía, y ahora si que estoy mejor, gracias por preguntar.
Llegamos a mi casa, bajé del coche y subí.

1 comentario:

Mo dijo...

mola!!!! lo raro es que jake no se haya transformado? plis, que se transforme!!!!!