8 abr. 2010

Capítulo 31


Nos habíamos hecho ya algunas fotos cuando apareció el que parecía ser el dueño del coche. Un chico dos o tres años mayor que nosotros que se acercaba mientras sonreía. Esa sonrisa me recordaba a alguien, pero no conseguía acordarme a quien. El chico era un poco más alto que yo, mediría 1.95 aproximadamente, iba de negro, con gafas de sol grandes como se aviador. Su piel era muy blanca o simplemente lo parecía al ir vestido de negro. Se acercó al coche y habló:
-Veo que os gusta mi coche ¿eh?- Se bajó las gafas de sol y me miró- ¿quieres dar una vuelta?
Cuando dijo esto Alberto me agarró del brazo.
-Dile que no, dile que no- decía.
Pero no se por qué el chico me dio confianza. Miré a mis amigas y sonreí, me devolvieron la sonrisa pero alguna un tanto nerviosa. Luego miré a Alberto a quien dije:
-Tranquilo si algo va mal te llamo- Asintió y contestó:
-Ten cuidado.
Fui hacia el chico, entré en el coche y él arrancó. Cuando perdimos de vista a mis amigos comenzó a hablar:
-Soy el hermano de Jake, me llamo Tyler, y tu eres... Eva ¿no? La chica que tiene loco a mi hermano- asentí y creo que me puse roja.
-¿Y cómo sabes eso y por qué me has dicho a mí que subiera a dar una vuelta?- Aparcó el coche y se quitó las gafas. Me miró fijamente y luego apartó la vista.
-Me lo ha dicho mi hermanito y porque quería conocerte- sonrió- mi hermano no miente.
¿Estaba intentando ligar conmigo? ¿Qué les pasa últimamente a los tíos que de pronto todos quieren estar conmigo y protegerme?
-Y hablando de tu hermanito ¿dónde esta? Porque no ha venido a clase esta semana- sonrió, tenía una sonrisa parecidísima a la de su hermano, pero esta tenía algo misterioso.
-Ni lo sé ni me importa.
Ese comentario me pilló desprevenida, él pareció darse cuenta y continuó:
-Quiero decir que no lo se- murmuró algo que no pude entender y arrancó.- Será mejor que volvamos o se preocuparán por ti- y sonrió.
Llegamos donde nos encontramos y descubrí que mis amigas se habían ido. No habíamos tardado tanto y luego querrán que las cuente lo que ha pasado ¡qué cara!
Tyler paró el coche y se puso las gafas. Salió y me abrió la puerta.
-Parece que te han abandonado- dijo- o no.- Esperó a que saliera para cerrar la puerta. A lo lejos vi que una cabeza rubia se acercaba rápidamente, Alberto.

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