7 abr. 2010

Capítulo 28


Me desperté y miré el reloj, marcaba las 5:30 de la mañana. Jake no estaba en la habitación ¿dónde estaría? Escuché un ruido que me pareció que venía de la parte de abajo. Salé de la cama e intenté encontrar la puerta ya que la habitación estaba completamente a oscuras.
Conseguí salir de la habitación. Ahora tocaba encontrar las escaleras. De pronto noté que algo peludo estaba junto a mí. Supuse que sería Leo.
-Leo- dije agachándome- ¿puedes llevarme hasta las escaleras?
Empezó a moverse y yo la seguí. ¿Por qué no habría ninguna luz? Leo me llevó hasta las escaleras por las que bajé. Llegué a la planta baja donde parecía que en la cocina había alguien.
Entré y vi, o bueno, más bien me pareció ver una especie de pastor alemán pero mucho más grande. No se por qué, quería estar más cerca de él, quería tocarlo. Empecé a acariciarlo y él hizo un movimiento seco con el que giró su cabeza y me clavó su mirada. Tenía los ojos de un marrón dorado. Parecía furioso. Aparté mi mano, me empecé a poner nerviosa. Creo que él olió mi miedo porque pareció sonreír. No sabía que hacer. Quería salir corriendo, pero mis piernas no reaccionaban. Empecé a gritar y entonces él aulló. ¡Era un lobo! ¡¿Por qué no se movían las malditas piernas?! Seguía gritando. El lobo iba a atacarme.
Me desperté sudando, llorando. Jake me estaba mirado.
-Eva, tranquila era solo una pesadilla- me decía.
-Si pero es que era tan real...- me daba la sensación de que me estaba comportando como cuando era pequeña que llamaba a mi madre para dejar de tener miedo. Ahora no era mi madre, era un chico, sin camiseta y guapísimo.
-¿Te encuentras mejor?- Parecía muy preocupado.
-Si, si ya me estoy tranquilizando, gracias- miré a mí alrededor para asegurarme del lugar donde estaba. En la habitación de Jake. Era de día.- ¡Es de día!- Grité.- Hoy es viernes, tenemos clase, vamos a llegar tarde.
-Eva, Eva, tranquila, ahora desayunamos y nos vamos al instituto.
-Vale- dije mientras respiraba hondo para tranquilizarme.
Fui al baño a vestirme y luego Jake me bajó a la cocina donde ya había preparado el desayuno: tortitas y bacon.
-Mmmm que rico está todo- dije con la boca llena.
-Gracias- contestó sonriendo. Parecía muy feliz.
Cuando terminamos de comer, recogimos todas las cosas y nos fuimos hacia el instituto. Durante el camino fuimos en silencio, hasta que llegamos al instituto. Era la hora del recreo.
-¡Mierda!- Dije cuando vi que Alberto venía hacia nosotros.
-¿Qué pasa? Ah.... vale...- también se había dado cuenta.

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