5 abr. 2010

Capítulo 23


Cuando llegué el jueves al instituto todo el mundo me preguntaba: ¿Qué te ha pasado? ¿Estas bien? Y yo respondía: sólo es un esguince no tiene importancia y si, estoy bien y a continuación sonreía.
Mientras subía o más bien intentaba subir las escaleras con las muletas, alguien si preguntar me cogió en brazos y me llevó hasta el último piso, donde estaba la clase.
-Gracias Jake- dije sonriendo- pero la próxima vez pregunta primero ¿vale?
-No hay de que, pero ya sabía la respuesta por eso lo he hecho- me devolvió la sonrisa.- ¿Quieres que te lleve a casa al final del día? Me he traído el coche.- No me lo pensé dos veces antes de contestar.
-Vale, mejor porque si no tardaría mucho tiempo.
Las tres primeras clases pasaron volando, ahora tocaba el recreo y no quería bajar para luego subir, por lo que decidí quedarme en clase.
-Como veo que no vas a bajar me quedaré a hacerte compañía- dijo Jake.
-No me importa quedarme sola, de verdad si quieres bajar, baja no te quedes aquí por mí.
-A mi si que me importa que te quedes sola- dijo muy serio- hay gente peligrosa; y además quiero hacerte compañía, me siento un poco responsable de que estés así- dijo agachando la cabeza.
-No te sientas responsable, la culpa fue mía que soy un poco patosa- dije sonriendo pero después me puse seria- ¿gente peligrosa? ¿De qué hablas?- Me miró fijamente, me di cuenta de que sus ojos eran de un color verde precioso, un color que nunca había visto.
-Lo dicen las propias palabras. Estoy empezando a creer que ayer te diste en la cabeza.
-Estoy hablando en serio Jake, ¿a quien te refieres? No será a Alberto ¿no?
No contestó, lo que yo supuse que era un sí. Estuvimos un rato en silencio, un silencio muy incómodo. Para acabar con ese silencio, decidí que ya que se le daban bien la mates me podía explicar unos ejercicios.
-Ok, pero ¿vienes tu o voy yo?- Después de unos segundos se dio cuenta de que acababa de  preguntar una estupidez, ya que yo tardaba un rato en levantarme- esta bien- dijo con una sonrisa- voy yo.
-Si, creo que será lo mejor.
Mientras me explicaba uno de los ejercicios me dio la sensación de que se estaba acercando innecesariamente a mí. Hasta que una vez que me giré para mirarle, nuestros labios se encontraron. Los dos nos quedamos quietos sin saber que hacer hasta que alguien llamó a la puerta. En ese momento nos separamos rápidamente y me debí de poner roja, porque Jake soltó una risilla.

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