5 abr. 2010

Capítulo 22


Jake iba mirando al suelo hasta que le pregunté:
-¿Dónde vives?
-A las afueras.
-En un chalet supongo- él asintió- ¿vives sólo?
Tardó un rato en contestar, parecía que se estaba pensando la respuesta.
-Si, alguna vez viene mi hermano.
-¿Tienes un......¡ah!- Sin saber cómo, acabé encima de Jake, en el suelo. Nos quedamos un rato en silencio mirándonos hasta que empezamos a reírnos.
-¿Estas bien?- Me preguntó riéndose aún.
-Si, creo que sí- contesté mientras me levantaba. ¡Qué mal! Lo único bueno de la caída ha sido comprobar los abdominales de Jake.
-Ven que te ayudo a levantarte- ¿Cómo se había levantado tan rápido?
-Vale, gracias y lo siento si te he hecho daño. ¿Cómo te has levantado tan rápido?
-Estoy bien. Me he levantado normal, Eva ¿crees que tengo poderes o algo así?- Esbozó una sonrisa forzada, parecía que quería ocultar algo.
Al levantarme sentí un horrible dolor en el pie izquierdo.
-¿Seguro que no tienes poderes?- Dije sonriendo aunque con cara de dolor- porque creo que me vas a tener que llevar a casa. –Se acercó a mí y contestó con una sonrisa.
-Ningún problema, creo que para eso no necesitaré poderes.
Llamamos a Leo y a Tor y les pusimos las correas, las cuales cogió Jake y me las dio.
-Ahora súbete a caballito y así te llevaré mejor.
-No se si podré....
-Si que puedes, venga salta a la de tres: una.....dos.....tres.
Le hice caso y salte. Me agarré a su cuello con una mano mientras con la otra llevaba a los perros.
-Pero...no....me.....mates.
-¡Uy! Lo siento- dije sonriendo soltando un poco el brazo.
Cuando llegamos a mi casa, le agradecí a Jake que me llevara a caballito. Conseguí convencerle de que no hacía falta que me acompañara hasta arriba.
Según me vieron mis padres, me llevaron corriendo al hospital.

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