23 may. 2011

Capítulo 4


Me desperté sobresaltada por el cubo de agua helada que me habían tirado encima, menos mal que se fueron corriendo… espera… ¿Estaba en la cama? ¿No me quedé dormida en el salón? Seguramente Jake me subió arriba… fui a buscarle. Me recorrí la casa entera, pero no había ni rastro de él, no podía ser, le vi ayer y estuvimos hablando… ¡Las patatas! Jake se comió la mitad de una bolsa. Bajé corriendo y como consecuencia me caí, para variar; pero esta vez no tuve yo toda la culpa, Black se había cruzado y había caído sobre él (por lo menos caí en blandito) y me extrañó que no ladrara, aunque la verdad nunca le había oído ladrar.
Llegué a la cocina, con Black siguiéndome.
-¿Qué tal te has despertado?- Preguntó María con una sonrisa.
-¡Genial!- Dije en tono irónico- ya me he despejado, por cierto ¿habéis visto una bolsa de patatas abierta?- La bolsa de patatas era la única prueba que Jake había dejado.
-¿Esta?- Dijo Isa, asentí- ¿por?
-Ya estaba abierta ¿no?
-No, la he abierto yo- No podía ser, Jake estuvo ayer aquí. Salí corriendo a buscar alguna prueba de que no me lo había imaginado… No encontré nada, pero le había visto. Me senté en la escalera y enseguida apareció Black, que se quedó mirándome.
-A lo mejor lo he soñado- le dije mientras le acariciaba. Me levanté y bajé a desayunar.

No teníamos plan, Lucas tenía que bajar al pueblo para abrir la tienda y le acompañamos. Estuvimos mirando alguna tiendecilla y dando una vuelta por el pueblo hasta que fue la hora de la comida, que fue cuando volvimos a casa de Lucía. Durante la comida, decidimos que íbamos a acampar esa noche en el bosque.
A primera hora de la tarde me tocó bajar al pueblo a preguntarle a Lucas si nos podía dejar una tienda de campaña y no sólo dijo que si que nos dejaba una, si no que se venía con nosotras.
Habíamos quedado a las cinco en frente de la casa de Lucía con Lucas, teníamos todo preparado, incluso Black venía.
Cuando por fin encontramos el claro donde íbamos a acampar Lucas dijo:
-No os lo he dicho antes, pero creo que no vamos a caber todos en una tienda.
-Seguro que si, no ocupamos mucho sitio- dijo María.
Lucas montó la tienda y efectivamente no cabíamos todas, una persona tenía que dormir fuera. Lo echamos a suerte y ¿a quién le toco? A mí. No se de dónde me viene tanta mala suerte…
-Si quieres te monto otra tienda- se ofreció Lucas. Le dije que no hacía falta, pero que si que me iba a hacer falta un saco y me dio el suyo que era uno de esos que aguantan hasta -20º C.
Para cenar entramos todos en la tienda, después contamos historias de miedo, todo me recordaba a la acampada que hice con Jake y Tyler, por lo menos, esta vez tenía un saco para mí sola. Cuando decidieron irse a dormir, me echaron de la tienda. Coloqué la esterilla en el centro del claro, para poder ver las estrellas y me metí en el saco. Al rato vino Black y se tumbó a mi lado. Me gusta mirar al cielo, sobre todo de noche, al hacerlo me siento pequeña, todo parece gigantesco. Mirando las estrellas y acariciando la cabeza de Black que estaba apoyado en mi tripa me dormí.
-Eva, Eva despierta.
-¿Qué?- Dije abriendo los ojos. Miré hacia los lados y vi esos ojos verdes.- Es un sueño, voy a seguir durmiendo.- Y cerré los ojos. Sentí como me pellizcaba.- ¡Hay! ¡¿Qué haces?!- Dije levantándome para quedar sentada y darme un cabezazo con Jake. Le miré y estaba sonriendo.
-Vale, me lo merezco por el pellizco.- Y comenzamos a reírnos. Cuando por fin paramos, se me adelantó- ¿qué era eso de: es un sueño?
-Antes respóndeme tu ¿vale?- Asintió- ¿ayer hablamos de verdad?
-Si ¿por?
-Porque sé que me dormí en el salón, hablando contigo y me he despertado en la habitación. Luego he ido a buscar la bolsa de patatas que empezaste pero no la he encontrado… y ahí a sido cuando he empezado a creer que era un sueño.
-Interesante- dijo sonriendo.
-¿Solo dices eso?
-Si, ¿no te has dado cuenta?- Continuaba sonriendo.
-¿De qué me tengo que dar cuenta?- Le miré de arriba a bajo y llevaba sólo los pantalones de lo que parecía un chándal- vas a coger frío, ponte algo.
-No era eso, pero ¿me estás ofreciendo un hueco en el saco?- Suspiré.
-La verdad es que no, lo siento, sólo te lo he dicho para que no te pongas malo.
-Nunca me he puesto malo- dijo encogiéndose de hombros- pero hace frío….
-Pues ponte algo, ya te lo he dicho…. A veces pareces tonto….
-No tengo nada.
-¿Cómo que no tienes nada? ¿Vienes a la sierra sólo con el pantalón de chándal? ¿Se te ha ido la cabeza o qué?
-Es que no me hace falta.
-¿Me estas intentando decir algo? Es que si no es así, esto me parece un diálogo de besugos.
-Si, te estoy intentando decir algo- suspiró- bueno no, intento que lo adivines, que te des cuenta de algo.
-¿De qué?
-¿Qué parte de intento que lo adivines no has entendido? ¿No me vas a hacer un huequecito?- Dijo mientras ponía cara de no haber roto un plato es toda su vida. No me puede resistir.
-Vaaaleee….- “pero no desaparezcas esta vez” pensé mientras le hacía hueco.
-¡Genial!
-Creo que si nos ponemos de lado habrá un poquito más de hueco- dijo, ya que estábamos los dos boca arriba bastante apretados- ¿te importa que te abracé?- Yo me reí.
-Creo que sabes la respuesta.
-¿Te importa?- Dijo rodeándome con uno de sus brazos.
-Mucho- dije cogiéndole la mano con las mías- ¿a qué se nota?
-Si, si se nota- sentí como acercaba su cara a mi pelo e inspiraba- por cierto, me gusta tu champú, huele muy bien.
-Gracias- contesté mientras jugaba con su mano- a mi me gusta que estés aquí.
 Estuvimos un rato en silencio hasta que él habló:
-Una estrella fugaz- miré y la vi- tienes que pedir un deseo- este deseo no me lo tuve que pensar mucho.
-Que no te vuelvas a ir.
-¿Que no qué?- “¡Mierda! Lo he dicho en voz alta” pensé.
-Que…. Que no…. Que no veo Orión- se quedó un rato en silencio.
-Está ahí- dijo señalando al cielo- ¿ves las tres estrellitas juntas? Ese es el cinturón.
-¡Ah! Si, gracias- sabía de sobra dónde estaba Orión y alguna constelación más.
-¿Ves esa estrella que parece que cambia de color?- Asentí- es Sirio de la constelación del Can Mayor. Esa que brilla tanto- dijo señalando a otra estrella- es Porción que es del Can Menor y junto con Betelgeuse, esa que parece anaranjada de Orión, forman el triángulo de invierno.
-¿Te gusta la astronomía?- Le pregunté mientras me giraba para quedar cara a cara, el sonrió.
-Te ayuda a ligar con las chicas.
-¿No tienes suficiente con estar en un saco de dormir con una que tienes que usar eso?- Se encogió de hombros.
-Nunca se sabe- sonrió- ¿ves esa “W”?- Me giré para verla.
-Si, es Casiopea- me volví a girar para ver su cara que estaba sonriendo para variar.
-Te gusta la astronomía- no era una pregunta, pero yo asentí- ¿y por qué no me has dicho nada?
-Nunca viene mal que algún chico te enseñe- le revolví el pelo- venga a dormir- y cerré los ojos.
-Yo no soy algún chico, soy el chico- no pude evitar reírme y abrir los ojos.- Ahora me enfado, a dormir- dijo dándose la vuelta.
-Jake, se que no te has enfadado, venga, date la vuelta- como no me contestó me di la vuelta y quedamos espalda contra espalda.
Me estaba quedando dormida cuando Jake se dio la vuelta y me abrazó.
-Me podía haber enfadado perfectamente, aunque contigo no lo puedo hacer.
-Nunca viene mal saberlo- dije sonriendo- venga, a dormir que es tarde.
-Vale, pero lo voy a hacer sólo porque me lo pides tu ¿eh?
Y después de esto me dormí sintiendo el calor de Jake junto a mi cuerpo.

1 comentario:

Mo dijo...

que romantico!!!! qjuiero que a mi tambien me pase eso!!! aisss, epro qué bonito!!